leaderboard_Residente_industria_2 leaderboard_Residente_columnas_ leaderboard_Residente_columnas_5 leaderboard_Residente_columnas_8
 
residente_secretosculinarios_
06 de julio del 2017

A la mesa

¿Pizza e birra, ó pizza e vino?
Redacción por: Franco Salzillo

Se dice que si uno quiere ser prudente y no causar demasiada controversia en la mesa (y sobremesa) es aconsejable evitar hablar de política, religión o fútbol. Hay sin duda muchos otros temas sensibles que, aunque levanten los ánimos, podemos y debemos abordar tarde o temprano. Hablando de gastronomía italiana, qué mayor debate que el elegir lo que se toma con lo que se come. Así surge la gran pregunta: ¿Pizza e birra?, o ¿pizza e vino?

 

La pizza es, por lo regular, un plato casual, diseñado y concebido para ser un platillo para compartir, un símbolo de convivencia, un plato que se disfruta más al centro de la mesa. Si la pizza tiene el poder de reunir a las personas, existe entonces la necesidad de darles a éstas de beber. Resulta que la pizza es más difícil (o fácil, véase abajo) de maridar de lo que parece. ¿La razón? Ninguna es igual. Es multifacética, temperamental. El sommelier, o el anfitrión  designado, representando el papel de sacerdote, deberá casar este clásico napolitano con su bebida, tomando en cuenta la base, la salsa y sobre todo los ingredientes.

 

La salsa de tomate es, por la misma naturaleza su fruta base, ácida. Esto grita por un vino igual de sarcástico, con bajo PH, que aguante sus caprichos. No por casualidad, los vinos italianos, como los hechos con la uva sangiovese o la montepulciano (hay otros) cargan una acidez característica que, en este caso, resulta de gran utilidad. ¿Serán entonces el uno para el otro?

 

La cerveza, por otro lado -en especial las lager claras, populares en Italia- son ligeras, poco complicadas y están siempre dispuestas a tomar el asiento de copiloto y dejar que sea la comida la que dirija. Éstas carecen de acidez, pero tienen un amargor discreto que limpia el paladar y nos prepara para el próximo bocado. Pensemos quizá que son los ingredientes de la pizza, posados sobre el queso como dormidos entre laureles, quienes deciden si un maridaje es digno o no.

 

El vino, especialista y camaleónico se adapta con facilidad a los retos que cualquier ingrediente (léase aquí: ‘topping’) le pueda poner; Las pizzas con hongos caen rendidas por los vinos con aromas térreos como los hechos con Pinot Nero. Las de salsiccia y embutidos, con los carnales vinos de la región de Puglia (el tacón de la bota), de la uva Primitivo. Las pizzas vegetarianas, tal vez, con un supertoscano de aromas vegetales basados en Cabernet Franc (Paleo Rosso), y la margherita con el más económico Montepulciano.

 

La cerveza, en su defensa, tiene en su repertorio un golpe bajo: el maridaje de ocasión. Resulta la bebida perfecta para las reuniones con amigos o las comidas familiares. Universal. Omnipresente. Marida con domingos soleados y días de descanso.

 

A veces lo mejor es declarar un empate y dejar a un lado el partidismo. Si hay un lugar donde las diferencias pueden ser olvidadas, aunque sea por un rato, es la mesa.

 

A tavola!

 

 

(Visited 30 times, 1 visits today)
 
Notas Relacionadas
  • Recomendaciones
    lunes 23 de julio 2018
    Mariscos
    Comida
    Fuego
    Distintas variedades de pescado fresco acompañados por cerveza de la casa.
    Fusión
    Comida
    Ukami
    Cuando la delicadeza japonesa se cruza con la irreverencia mexicana en Tulúm

    Sundowner Yacht Club

    Por su increíble y original diseño de arquitectura que brinda esa sensación de sentirse en altamar.
  • 1
    2
    3
    4
  • Destacados