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20 de marzo del 2018

Policías de la alimentación

#miscarbsyyo #loquenotemataterevive #almadetamal #matarparatragar
Redacción por: Residente

La buena salud es, en promedio, la mas lenta de las formas de morirse.

Al esfuerzo que toma llevar un régimen de alimentación responsable, se suma, como inconveniente, la mirada suspicaz de los demás comensales. Si lo has vivido, puede que, en respuesta, seas todo un policía de la alimentación.

1. La actitud

¿Cada vez te invitan menos a comer, o te haces paulatinamente desquerible, al compartir el pan con los demás, cuando tu no comes pan ? Tu actitud puede estarlo provocando:

-Si miras el filete del otro con cara de fuchi porque huele a animal, o muestras tu incomprensión porque la gente, a estas alturas de la evolución, insiste en alimentarse con muertos.

-Si revelas a tus hijos el oscuro secreto sobre los ingredientes de la salchicha, justo cuando la están masticando.

-Si tratas de respetar el platazo de camarones de tu amigo pero no te resistes a enumerar datos respaldadísimos por estudios de universidades extranjeras: “¿Sabían que, por cada kilo de camarón que se pesca, se mata también una cuarta parte de caballito de mar, que esta por desaparecer y es la única especie en que los machos gestan a las crías?”.

– Si lo haces por la tangente, por medio de la anécdota: “Yo dejé los carbohidratos para rehabilitar el hígado. Porque el hígado funciona para obtener energía de la proteína y nosotros lo hemos vuelto inútil al darle energía fácil y rápida, de la que luego nos volvemos dependientes”.

-Si cuestionas a quienes se escandalizan por el maltrato a los animales pero se los comen, valorando la vida de un perro o un caballo sobre la de un cerdo o una vaca.

-O aprovechas el furor de las criticas sobre contaminación ambiental para señalar a la industria del producto animal como el principal responsable por emisiones de metano.

2. El noble fin

Y por no caer mal, vas a tragarte los interesantes datos, que tanto has invertido en coleccionar, sobre las grasas trans, el rojo allura y el amarillo 5, el efecto irreversible de la azúcar en el cerebro o el gluten que perfora las paredes intestinales. Pero estos datos, junto con tantos otros sobre enfermedad o trato animal indigno, deberían ser un motor para la práctica. Además, tu Pepe Grillo interno sólo busca adeptos para una tarea colectiva.

En el peor de los casos criticas, señalas, prohíbes cuando puedes o solo incomodas. En el mejor de los casos provocas una conversación interesante, pero prácticamente nunca logras tu objetivo: que el resto de los comensales se suba a tu barco y digan: “ ¡Sí! voy a leer a Safran Foer y no más daño a mi persona ni a mis hermanos, ni a esta tierra que es mi casa, mi madre y el lugar que me provee de vida. Ya no quiero comerme a mis amigos, ni sembrar un ejemplo de destrucción y consumo egoísta; de vida fácil y flácida, autoindulgente, irreflexiva”.

3. El fracaso

El fin es claramente noble, pero el método del policía de la alimentación parece ineficaz.

Tal vez porque los propósitos individuales solo pueden ser individuales. Porque las decisiones que tomamos para nuestra vida solo pueden ser para la nuestra, y decidir qué comer cómo, es una decisión estrictamente personal.

4. La psicología

Detrás de una actitud criticona puede esconderse una creencia en nuestra superioridad frente a los otros y/o una forma de vida con qué identificarnos.

Si es lo primero, es comprensible el trabajo que cuesta posicionarse en un lugar interno de conciencia, responsabilidad, consideración, nobleza, y más aún, ser consecuentes con él, a través de las acciones. Cuesta auto-limitarse y disciplinarse, cuesta encontrar la información y los alimentos, y todo eso a su vez cuesta dinero y tiempo.

Me pregunto si no es superior alguien que estructura su vida en acuerdo con sus creencias y sus más altos propósitos.

Pero tal vez sea también lo segundo: encontrar que estos estilos de vida nos dan identidad, es más bien una ganancia. Sin querer, resulta que la forma de vida elegida y practicada nos da una respuesta inmediata a la pregunta por quiénes somos.

Con cuánto orgullo pensamos o decimos: “Yo soy una persona muy sana”; “Yo sí me ocupo de mi mismo”; “A mi me importa lo que pongo en mi organismo”; “Yo soy una persona que vive con orden” ó “…alguien que respeta a sus fellow compañeros de planeta”. En resumen, el mensaje es: “Esto es lo que yo soy, ¿y tu ?”.

Lo último refuerza la postura de superioridad y descubre al más noble de los propósitos como uno pedante, que atiende, sin darnos cuenta, a un fin individual, comprensible, pero mezquino y contrahecho, que acaba por marcar diferencias entre las personas. No lo hubiéramos preferido así cuando lo elegimos, ¿cierto?

5. Lo preferible

Lo ideal sería corregir los objetivos , alinearse con ellos y a partir de ahí, comer lo que hayamos decidido para nosotros.

Es difícil hacer bien las cosas, pero es la única forma. En recuerdo de San Agustín, que dijo “ama y haz lo que quieras”; y de una de las entrevistas del documental Food, Inc., le diría a los polis de la alimentación: “Let me eat my chicken alone”, pero yo no como pollos ni nada que tenga cara.

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